30 de junio de 2008

San Pablo un atleta para Cristo




San Pablo nos muestra como correr la carrera de la vida cristiana siendo en ella sin duda alguna esencial el esfuerzo y el sacrificio.

Como atleta que fui en mis tiempos de secundaria y la universidad reconozco muy bien que es muy cierto lo que Pablo manifiesta acerca de los atletas y su preparación. El día comenzaba para mí a eso de las 4 de la mañana donde tenía que correr de ocho a diez millas. Esto era así porque temprano en la mañana se concentra la mejor calidad de oxigeno en especial en las ciudades más grandes. Luego de todo un día de clases en la tarde, casi al caer el sol, nuevamente a entrenar ya fuera ir al gimnasio o ir a la pista de correr para desarrollar velocidad. Esa era la rutina de toda la semana para eventualmente buscar a ganar una carrera que podría durar de una a dos horas.

Ahora bien, como compagino toda esta experiencia que entes mencione con mi vida cristiana. Recuerdo a un sacerdote en el pueblo donde me crie en Puerto Rico que solía decir; un cristiano que no ora al comenzar y al finalizar el día es un cristiano incompleto. Como podemos apreciar la oración es el punto de salida y llegada en esta olimpiada que llamamos vida cristiana. De la misma forma que solía despertarme temprano en la mañana y comenzar mi rutina de ejercicios así he de emprender y buscar esa intimidad con Dios en mis plegarias matutinas. Luego de transcurrir las faenas del día, ya sea en nuestro trabajo, estudio, quehaceres de la casa y cualquier otra cosa que este nuestra agenda diaria hemos de concluir conectados a Dios. Este es el momento donde damos gracias a Dios por los dones del día, por los logros grandes o pequeños que hayamos realizado durante el día. De igual forma, es ocasión de pedirle por el próximo día que ha venir. Comenzar y finalizar en unión intima con Cristo en la oración porque él es el alfa y el omega.

Palabras como sacrificio, dedicación, disciplina y otras similares parecen perder hoy día su sentido de ser. Nos toca a los laicos hoy día buscar a ser ecos esas palabras de San Pablo de no querer correr esta carrera que es nuestra vida cristiana sin antes prepararnos (I Co. 9, 26). Las Iglesia nos brinda las herramientas necesarias para prepararnos día a día en esta carrera. Los sacramentos son por decirlo así, como esos oasis donde recobramos las fuerzas que perdemos por medio del agotamiento espiritual que causa el pecado. Cristo dejo los sacramentos de iniciación (bautismo, comunión & confirmación) para darnos las bases necesarias. De igual forma, nos dejos los sacramentos de sanación (confesión & unción de los enfermos) para curar las llagas del alma que causa las caídas que sufrimos en este maratón. Como comunidad eclesial que somos los bautizados, Cristo también nos ha dejados los sacramentos el servicio de la comunidad (matrimonio & orden sacerdotal) para mantener esa comunidad de amor funcionado en optimas condiciones tanto en lo humano como lo espiritual. Conjunto a la práctica de los sacramentos hemos de esforzarnos por ejercitar las virtudes que moldean nuestra caridad fraterna.

La fe exige sacrificios y no es algo que podamos sobrellevar por nosotros mismos. Para eso necesitamos de la asistencia de Dios por medio de su Espíritu Santo. Dios nos deja su Santa Iglesia y con ella una serie de herramientas que no debemos desaprovechar. Que sean la oración, los sacramentos y hasta la misma comunidad esas herramientas que nos han de fortalecer en los momentos más difíciles. Como cristianos estamos llamados a convertirnos en atletas de Cristo siendo fieles y valientes testigos de su Buena Nueva. Este “deporte” ha de ser nada fácil pero tampoco imposible de realizar, para eso nos dejo las herramientas necesarias.

San Pablo supo ser sin duda alguna todo un paladín y fiel competidor para Cristo. Que el ejemplo digno de San Pablo nos motive día a día a sobrellevar esta vida cristiana. Que podamos decir un día, al igual que el Apóstol Pablo que hemos sabido correr dignamente esta carrera de la vida cristiana.

Mi compromiso es ser atleta de Cristo… ¿el tuyo cual es?

Autor: Daniel Cáliz

5 de junio de 2008

La tecnología como recurso evangelizador…

Es muy palpable como los cristianos hoy en día podemos usar la tecnología para cumplir el mandato del Señor de evangelizar a todos los pueblos.

Cuando toque por primera vez una computadora hace mas de 15 años atrás nunca pensé que podría ser un instrumento de evangelización. Hoy día las parroquias cuentan por lo menos con una computadora. Recuerdo lo agotador que era buscar por horas y horas en los libros de inscripciones de la iglesia parroquial de mi pueblo.

Hoy día desde los Estados Unidos y por medio de la Internet puedo ordenar un acta de bautismo o confirmación. Puedo inclusive pagarlo con tarjeta de crédito en la Internet y recibirlo en mi casa en varios días vía correo. Lo que antes nos podía tomar largas horas y hasta días lo podemos realizar en cuestión de minutos. De igual forma podemos encontrar información relacionas a las diócesis y sus parroquias. Muchas parroquias inclusive tienen sus propios sitios en la red electrónica.

Ahora bien, cuando se trata del anuncio de la Buena Nueva es admirable como nuestra Iglesia en este árbol frondoso que es la Internet. Los laicos han tomado un papel protagonizante en estos menesteres. Sin dejar mencionar que el Magisterio de la Iglesia se dedica incansablemente a guiarnos por las sendas que el Espíritu Santo muestra para estas tareas evangelizadoras.

Son muchas las páginas en la red que se dedican a la evangelización. Estas facilitan la misión tanto del clero como de los laicos en la Iglesia. Es muy importante poder reconocer que un sitio web sea auténticamente católico. Un sitio web católico por lo regular suele estar respaldado ya sea por la diócesis o por algún otro sitio web de mayor envergadura dentro de la Iglesia.

¿Cómo hemos de saber y reconocer si ese sitio web es fiel a la Iglesia Católica? No puede hacer Iglesia Católica sin el Papa y el Magisterio. Si esa página en la red no menciona o solo lo que dice del Papa y al Magisterio son crítica y ataque… cuidado y ojos con esos sitios web. De igual forma, hay que velar que dicha página de la Internet siga las enseñanzas de la Iglesia y del Magisterio en conjunto con el Papa.

La Internet también ha sido la voz de la Iglesia donde el Evangelio de Cristo se ha manifestado tanto hablado como cantado. La radio católica ha usado la Internet como uno de sus mejores recursos. Gracias a la Internet se ha propagado toda una cantera de músicos y cantantes en nuestra Iglesia. Por medio de la magia de la Internet en segundos podemos disfrutar un video de algún cantante en el otro extremo de nuestro planeta. Hace 20 años atrás hubiera sido muy difícil y costoso lograr lo anteriormente mencionado.

La tecnología sigue creciendo y cada día salen nuevos inventos pero no podemos perder en perspectiva que el mismo mandato que tenían los misioneros 50 o 100 años atrás lo tenemos todos los bautizados hoy día. Hay que recordar que la tecnología es solo un recurso más. Que hay que llegar a donde están los hermanos, los más necesitados. Que la computadora no me esclavice y pueda usar cualquier otro recurso que esté a nuestro alcance.

Doy gracias a Dios por estos recursos pero también le pido al Señor por los que no tienen para que sea capaz de ser desprendido en todo momento.

Autor: Daniel Cáliz Fuente: http://www.catequesisdeadultos.org

Consultas y Respuestas: Testimonios de Fe…

Las Bienaventuranzas como faro del examen de conciencia (Conclusión)

En estos tiempos en los medios de publicidad y de  “marketing”  (mercadeo) se nos presenta la felicidad temporera y efímera como si fuera  “...